6.30.2007

Los Cuarenta y Cinco

Capítulo IV [El Palacio Que Ocupaba En La Plaza De Greve Su Majestad El Rey Enrique III] p18
(...)sus súbditos, que al verlo nunca sabían si tenían que gritar: “Viva el rey”, o rogar a Dios por su alma.

Capítulo VIII [Silueta de Gascón] p39
−Esperad, ¡que diablos! Mi sombrero se cayó...
−¿Junto con vos?
−Yo no me caí, salté la suelo;

Capítulo IX [El Señor de Loignac] p43
−¿Cómo? ¿Venderíais las armaduras de vuestros empleados? −preguntó Sainte-Maline en tono de burla
−¡Ah señor! −dijo Eustaquio de Miradoux−, harías muy mal, ésas son reliquias sagradas.
−¡Bah! −replicó Chalabre−; a estas horas mis antepasados son también reliquias y no les hace falta otra cosa que misas.

Capítulo X [El Hombre de las Corazas] p45
−Católicos, como nuestro santo padre el papa, a Dios gracias.

Capítulo XIII [El Dormitorio] p60&61
−¡Epernón! ¡Epernón! Es poco caritativo hablar mal de los ausentes.
−¡Rediez! Vos habláis peor de los presentes, Sire

−¿Qué papel desempeña junto a ti ese Loignac?
−Es mi Epernón, Sire
−Te costará caro, entonces.

Capítulo XIV [La Sombra de Chicot] p63,65&67
−¡Eh! ¡Eh! Solo después de tu muerte, eso no es seguro −le respondió una voz estridente que vibró con sonido metálico a pocos pasos del lecho−. Y los gusanos, ¿por quién los tomas?

−¡Ay, mi pobre Enriquito! −añadió la voz−; ¿sigues siendo tan simple?
−¿Qué significa esto?
−Que las sombras no hablan, estúpido, puesto que no tienen cuerpo, y por consiguiente, carecen de lengua.

−¡Oh, pero yo, Enrique, es muy distinto!; no soy gascón desde que me fui de Gascuña.
−¿Mientras que ellos...?
−Es todo lo contrario; no eran gascones en Gascuña y aquí lo serán doblemente.

−¿Bajo el mando de esa cuadragésimas sexta espada que se llama Epernón?
−No por él, precisamente.
−¿Y por quién?
−Por Longinac.
−¡Puf!
−¿Vas a despreciar ahora a Longinac?
−Me guardaré muy bien de hacerlo; es mi primo en vigésimo sexto grado.
−Vosotros los gascones sois todos parientes.
−Al contrario de vosotros los Valois, que no tenéis parentesco con nadie.

−¡Bah! ¡Mirad al insolente para quién el honor de estar emparentado con la familia real de Francia no es bastante y se permite reclamar lo que le pertenece!

Capítulo XV [Las Dificultades Que Tiene Que Vencer Un Rey Para Hallar Buenos Embajadores] p70&72
−Nunca... Si tuviese el abdomen del duque de Mayenne, no digo que no; pero soy delgado, tengo derecho a ser orgulloso.

− (...)es agradable aburrirse, en verdad... No estaba acostumbrado, y me parece muy distinguido.
−Ya lo creo que es distinguido −comentó el rey−, puesto que yo lo puse de moda.

−Dividir para reinar −replicó Chicot−; hace cien años que eso era ya el a b c de la política.

Capítulo XVII [La Serenata] p79
−¡Mi serenata! ¡Mi serenata! −respondió Chicot con la mayor cortesía−. Decidme, al menos, a quién está dirigida la serenata.
−A vuestra hija, imbécil.
−Excusadme, señor, pero no tengo hijas.
−A vuestra esposa, entonces.
−¡Gracias a Dios, soy soltero!

Capítulo XX [Los Dos Amigos] p86
−¿Y por qué os marcháis después de haber dicho que almorzaríais conmigo?
−Ante todo, no he dicho que almorzaría con vos.
−Dispensad, os invité.
−Y yo respondí en forma evasiva, que no es lo mismo.

−Con entusiasmo, porque tiene buena memoria, a pesar de que es rey.

6.25.2007

de changes...

Cambiando de formato de nuevo, muchos cambios. Fics, difíciles de mantener y problemas con autores. OUT Libros, sin tiempo para buscarlos. OUT Broadway, lo amo! Por lo tanto respeto los derechos de autor... ::cough,cough:: no tengo tiempo tampoco xDD. OUT Frases, lo único que sigo recolectando como demente. IN y más q nunca, espero que lo disfruten!! ^^

6.04.2007

La Dama de Monsoreau

Tomo I [Capítulo II. Continuación De Las Bodas De San Lucas] p12
Yo le odio, pero me avergonzaría de que el garrote de un lacayo le tocase; es demasiado noble para eso.

Tomo I [Capítulo VI. M. De San Lucas Se Halla Con Un Nuevo Paje] p38&39
−(...)ha herido a Schomberg en el muslo y a d'Epernon en el brazo y casi ha muerto a Quelus de un golpe con el pomo de la espada.
−¿De veras? −dijo el Duque; −no me ha dicho nada de eso; le daré la enhorabuena.

−Pues bien, puesto que os han golpeado, puesto que os han dejado maltrecho, querellaos, M. de Bussy, y os haré justicia.
−Perdonad, señor−contestó Bussy; −ni me han dado de golpes, ni he salido maltrecho, ni me querello.
Enrique se quedó estupefacto y miró al Duque de Anjou.
−Y bien, ¿qué decíais? − le preguntó.
−Decía−repuso el Duque−que Bussy fue herido con una daga que le atravesó el costado.
−¿Es verdad, Bussy? −dijo el Rey.
−Puesto que el hermano de V.M. lo afirma, no puede menos de ser cierto; un príncipe de la sangre no sabe mentir.

Tomo I [Capítulo VIII. De Qué Modo El Rey Enrique Se Halló Convertido De La Noche A La Mañana, Sin Que Nadie Supiese La Causa De Su Conversión] p51
−(...)Buenas noches, San Lucas, voy a rezar por ti.
−Buenas noches, señor, yo voy a soñar por vos.

Tomo I [Capítulo IX. El Miedo Del Rey Y El De Chicot] p57
Y ambos cerraron los ojos, el Rey para aparentar que dormía; Chicot para dormir efectivamente.

Tomo I [Capítulo XI. El Sueño de Bussy] p65
−(...)en fin, lo que hay de cierto es que me atacaron, que reñí, y finalmente, que me hirieron, puesto que siento aquí, en el costado derecho, la herida, que por más señas me duele bastante.

Tomo I [Capítulo XII. Quién Era El Montero Mayor M. de Monsoreau] p78&79
−Es el Evangelio, amigo mío.
−Según San Lucas
−No, según el Mariscal de Brissac, de cuya propia boca supe esta mañana la noticia.

−Oyeme, tú eres valiente y me amas, según dices.
−Tengo días.
−¿Para ser valiente?
−No, para amaros.

Tomo I [Capítulo XIV. Historia de Diana de Meridor] p99
−¡Oh, caballero! si es cierto lo que decís...
Aquí me detuve; el Conde esperaba indudablemente el fin de la frase.
−Contad con mi reconocimiento.

Tomo I [Capítulo XV. El Tratado (continuación de la historia de Diana de Medidor.)] p106
(...)con una sonrisa que en vano quiso dejar de ser irónica.

Tomo I. Capítulo XVI. El Casamiento (Concluye la historia de Diana de Meridor.)] p113
¿Preferís ser la querida del Duque de Anjou a ser la mujer del Conde de Monsoreau?

Tomo I [Capítulo XVII. Cómo Viajaba El Rey Enrique III Y Qué Tiempo Necesitaba Para Ir De París A Fontainebleau] p121,122,123&124
Esta máquina encerraba en su seno al Rey Enrique y a toda su Corte, excepto la Reina, Luisa de Vaudemont que, preciso es decirlo, no formaba parte de la Corte de su marido,

Estos, de tiempo en tiempo, introduciendo su puntiagudo hocico por entre el rosario de cabezas de muerto que se balanceaba al lado izquierdo del Rey, miraban como con aire de lástima a los dos galgos, los cuales, seguros del favor particular de que gozaban, ni aún se tomaban el trabajo de tener celos.

Maugiron, sentado en uno de los ángulos de la litera, bordaba sus armas, a las cuales pensaba agregar una nueva divisa que creía haber inventado, pero que ya era vieja;

El Rey debe cien millones
−Más de cien millones debo−interrumpió Enrique, −tu cancionero está mal informado, amigo mío.
Chicot, sin desconcentrarse, añadió:
Doscientos millones debe Enrique

−(...)¿Sabes leer, Nogaret?
−Lo declaro, por más vergüenza que me cause−dijo d'Epernon

Tomo I [Capítulo XX. Lo Que Siguió Viendo Chicot] p149
−Si yo me pierdo −pensaba, −pierdo también la causa de mi imbécil Soberano, a quién tengo la debilidad de amar,

Hablando así consigo mismo, esto es, con el interlocutor más interesado en no revelar una palabra de lo que decía,

Tomo I [Capítulo XXXIV. Vuelta de Chicot Al Louvre] p243,244
Todos dormían en el Louvre, pues no eran más que las once de la mañana.

−¿Sabes que te he hecho buscar en todos los lugares de mala fama que hay en París?
−¿Habéis registrado bien el Louvre?

Tomo II [Capítulo Primero. La Firma De La Liga] p5
−¿Con quién hablas, conmigo, con el fraile o con el asno?
−Con los tres.

−En ese caso, le voy a hacer ahorcar.
−¡Imposible!
−¿Por qué?
−Porque no tiene pescuezo.

Tomo II [Capítulo II. La Calle De La Ferronnerie] p8
−(...)¡Cuánto sentiría, amor mío, veros con esa enfermedad, si no fuese yo la causa!

−(...)es una desgracia a fe mía, que no podáis pasar sin tener siempre alguna flada cosida a vuestro jubón.

−(...)hacedme, pues, lugar, querida mía, si me permitís que ya no pueda estar de rodillas a vuestros pies me siente junto a vos.
−No solo lo permito, señor−respondió la joven, −sino que lo deseo ardientemente.

−No faltaría más que eso−exclamó d'Aubigné; −buen soldado, buen general, buen Rey, que se desmaya.

−(...)si alguna vez me desmayase a vuestro lado sería de felicidad.

−Por favor, d'Aubigné, no nombres a mi mujer, ¡sangre de Cristo! No sea que se cumpla el refrán; si la encontrásemos ahora...
−¿Aunque está en Navarra, no es cierto?−prosiguió d'Aubigné
−¿Pues no estoy yo también en Navarra?

Tomo II [II. Capítulo V. D'Epernen y Schomberg] p8
−¡Bah! ¡señor!−dijo Quelus,−¿no ha habido siempre conspiraciones en todos los reinos? ¿Qué diablos querías que hiciesen los hijos de los Reyes, los hermanos de los Reyes y los primos de los Reyes si no conspirasen?

−¡Bueno!−respuso Enrique, −este otro me compara con un perro.
−No señor, no−dijo Maugiron; −todo al contrario, ya veis que le doy la preferencia, porque Narciso sabe defenderse, y V.M. no sabe.

Tomo II [Capítulo VII. Chicot Visita A Bussy] p39
−¡Pst!−dijo Bussy, en alta voz; −será Schomberg.
−Ha dicho un hombre muy alto.
−Es cierto, o Monsoreau.
−Ha dicho que parece hombre de bien.

Tomo II [Capítulo XV. Los Amantes] p82&83
−(...)y sin dejar de suspirar, lo cual me causa un dolor terrible...
−Eso es por falta de costumbre−interrumpió Juana con una sonrisa.

−(...)Esto era lo más sencillo del mundo; pero de lo más sencillo es de lo que justamente se suelen olvidar los enamorados.

−(...)merezco recibirla para aprender a no mezclarme en conversaciones de locos.
−¿De locos? −repitió Diana.
−De locos o de enamorados−

Tomo II [Capítulo XXIII. Cómo El Rey Enrique III Supo La Fuga Del Duque De Anjou] p119&120
Más como nuestro título de historiador nos da el privilegio de saber mejor que el mismo Livarot lo que ha pasado, sustituiremos nuestra relación a la del joven, y lo que perderá en viveza ganará en extensión, pues sabemos lo que Livarot no podía saber, es decir, lo que aconteció en el Louvre.

−¡Ah! que mal has hecho en despertarme, Enrique; soñaba que tenías un hijo.

−Una de dos; o tu lebrel Narciso se ha puesto malo, o los hugonotes toman la revancha de San Bartolomé y hacen un degüello de católicos.

Tomo II [Capítulo XXIV. Continuación Del Anterior] p126&129
−Enriquito−dijo, −esa idea no es tuya.
−¿Por qué no?
−Porque es demasiado buena, hijo mío.

−Es decir que soy aún Reina de Francia.

Tomo II [Capítulo XXVIII. Las Pequeñas Causas Y Los Grandes Efectos] p154
−¡Ah! ¿quereis mi muerte? −dijo Catalina con voz lúgubre; −pues bien, moriré como debe morir una mujer que ve a sus dos hijos hacerse la guerra.
Huelga decir que Catalina no tenía el menor deseo de morirse.
−¡Oh! No digáis eso, señora, ¡me partís el corazón! −exclamó Francisco, con el corazón tan entero como siempre.

Tomo II [Capítulo XXXIII. Dos Antiguos Personajes] p178&179
La música tiene encantos,
más solo al oído alegra,
las flores tienen perfumes
pero el olor no alimenta;
el cielo agrada a la vista,
¿mas quién a tocarlo llega?
solo el vino, que sentirse,
beberse y tocarse pueda,
es preferible a las flores,
a música, cielo y tierra


Tomo II [Capítulo XXXV. El Embajador Del Señor Duque De Anjou] p190
Quelus, mudando a cada momento de color, apoyó las dos manos sobre la guarnición de la espada.
Schomberg se quitó los guantes y sacó hasta la mitad el puñal fuera de la vaina.
Maugirón cogió su espada de las manos de un paje, y se la puso colgada de la cintura.
D'Epernon se retorció el bigote hasta los ojos y se colocó detrás de sus compañeros.

−Perdonad, monsieur d'Epernon, os hallabais detrás de los demás, según vuestra costumbre, y como no he tenido el gusto de conoceros, no podía ser el primero en hablaros.

Para no conocer adonde querían ir a parar hubiera sido necesario ser ciego y estúpido.
Para fingir no conocerlo era necesario ser Bussy.

Tomo II [Capítulo XXXVII. Bussy y San Lucas] p202
−(...)el objeto de la amistad es que los hombres se hagan dichosos mutuamente; al menos así lo dice S.M. y S.M. es letrado.

−Haced la prueba, tomadle a la mujer y veréis.
−¿Es también esa lógica del padre Triquet?
−No, es mía.
−Os felicito.

−(...)¡Oh! Diana es sublime y puedo jurar que yo no habría hecho la cuarta parte de lo que ella está haciendo todos los días.
−Gracias−repuso San Lucas, con una profunda reverencia que hizo reír a Juana a carcajadas.

Tomo II [Capítulo XXXVIII. Precauciones de M. de Monsoreau] p208
−Conde, en este aposento hace un calor horrible: veo que la Condesa se está ahogando y voy a ofrecerla mi brazo para dar una vuelta por el jardín.
El marido y el amante dirigieron al Duque una mirada de cólera.

Tomo II [Capítulo XXXIX. Los Asechadores] p214
El Conde era como todos los celosos, que no creen que el resto de la humanidad puede pensar en otra cosa más que en atormentarles.

Tomo II [Capítulo XL. Continuación del Anterior] p221
−Sin duda, por que los Guisa están resueltos a todo, hasta a constituir estados, hasta a formar una república.

Tomo II [Capítulo XLI. Un Paseo Al Cercado De Tournelles] p229&230
−¡Fuera de aquí! ¡fuera de aquí!
El ujier, asombrado, manifestó a los jóvenes que el rey les echaba;

−No hagáis caso de mi, estoy durmiendo como un lirón.

Tomo II [Capítulo XLII. Chicot Se Despierta] p231
Cuando los favoritos vieron a Chicot dormir con tanta conciencia, dejaron de hacer caso de él. Por lo demás, todos estaban acostumbrados en palacio a considerar a Chicot como un mueble del cuarto del Rey.

−(...)Evidentemente, y nadie de nosotros intenta negarlo, que hemos comido en casa de M. de Bussy, y hasta debo decir en honor de su cocinero que hemos comido bien.

Tomo II [Capítulo L. Otra Vez El Padre Gorenflot] p273
−¿Le habrán dado muerte? −decía el Rey. −¡Pardiez! Me pagarán mi bufón por el precio de un caballero.
−V.M. tiene razón, señor, porque lo es y de los más valientes.

Tomo II [Capítulo LI. Chicot Adivina Por Que Tenía d'Epernon Ensangrentados Los Pies Y Pálidas Las Mejillas] p280
Chicot se rascó la oreja con más fuerza que antes, murmurando:
−¡Hum! ¡hum!
−No me respondes.
−Si tal: digo hum, hum, y esto significa muchas cosas.

−¿Tienen buena punta? −preguntó Chicot.
−Sin duda; pero su gran mérito, Chicot, es el de estar benditas.
−Si, ya lo se, más siempre es bueno que tengan buena punta.

5.05.2007

El Conde de Monte-Cristo

Capítulo XI [El Ogro de Córcega] p79
Luis XVIII dio un paso hacia adelante y cruzó los brazos cual hubiese hecho Napoleón.

Capítulo XIX [El Tercer Acceso] p158
−¡Bah, bah! −dijo el médico, con esa impiedad familiar a todos los de su profesión;

Capítulo XXIII [La Isla de Monte-Cristo] p178
(...)veía en el joven a su natural sucesor, y sentía en el alma el no poseer una hija para sujetar a Edmundo a su lado

Capítulo XXXV [La Mazzolata] p312
−Si, si se es pobre y torpe; no si se es millonario y hábil.

(...)hacía los honores a la comida como hombre condenado desde cuatro o cinco años a la cocina italiana, es decir, a una de las más feísimas cocinas del mundo.

Capítulo LII [Toxicología] p475
−No, señora; contra la costumbre de la historia, es una verdad;

Capítulo LVII [El Cercado de Alfalfa] p522
(...)pero sin ser amigas, las jóvenes se confían sus secretos;

Capítulo LXXXV [El Viaje] p773
(...)y llegaréis, no solo a ir más veloz que el ferrocarril, lo que en Francia no es muy difícil,

Capítulo XCVI [El Contrato] p855
Como acontece siempre, las más viejas eran las más adornadas, y las más feas las que se mostraban con más obstinación.

Capítulo XCVIII [La Posada De La Campana Y La Botella] p867
En todo cerebro bien organizado, a idea dominante, y siempre existe una, es la primera que se presenta al despertar, como también es la última que se tiene al dormirse.

Capítulo XCVIX [La Ley] p874
(...)que era tema de conversación en las tres cuartas partes de la ciudad eminentemente chismosa a que llaman la capital del mundo.

Capítulo CIX [La Audiencia] p951
−En su principado, si... En que fuese príncipe, no.

Capítulo CXV. La Minuta de Luigi Vampa, p998
−“¡El diablo me lleve! −dijo Danglars echando a través de las rendijas de la puerta una mirada a la comida del bandido−, el diablo me lleve si entiendo como pueden comerse semejantes porquerías.”

Porrúa, 16ª Edición

4.23.2007

Días de Combate

Capítulo I ~ p.13&26
“El día en que sepas para qué me quieres, vienes y me lo dices”.

“Mierda que sigo igual. Tengo el jodido vicio de ser como soy. Por eso disimulo”

Capítulo III ~ p.64
Carajo, pensó, estaré en el umbral de un descubrimiento científico importante, nunca he leído nada sobre moscas cojiendo, a lo mejor soy el primer ser humano que ve a dos moscas coger. Y yo así como así, tan tranquilo.

¿Habrá estado sabroso?, se preguntó Héctor mientras las moscas elevaban el vuelo ya separadas, y sonrió.

Capítulo V [La Historia De La Muchacha De La Cola De Caballo] p.89
Entonces alguien dijo que no les gustaban los hombres. Y hubo que soportar el chisme y asumirlo.

Capítulo VI ~ p.105
(...)se volvía un aparato pensante hasta que los símbolos de la estación mecánicamente lo obligaban a bajar, a transbordar, a detenerse, a buscar la salida.

Capítulo VII ~ p.114&115
−Carajo −dijo Héctor−. Humberto Santoángel Williams... Puta, que buen nombre. Casi tan bueno como Héctor Belascoarán Shayne.

−Carajo... coño y puñeta −añadió en homenaje al nuevo cuate y siguió la rutina.

Capítulo X [El Diario Del Estrangulador] p.163
No era una profesionista ineficaz. Era una buena dentista... al menos eso decía mi padre... Quizá se hubiera acostado con ella alguna vez.

Capítulo XI ~ p.176,181,186&187
Trabajaron como poseídos por el diablo, un diablo burlón que acompaña a los que laboran horas extras sin presión de capataces.

Por qué esta necesidad de posesión total, por qué la necesidad de saber si otras mujeres han pasado antes por ti, por qué la necesidad de pionero? Se que este instante es totalmente mío. ¿No basta?

−Hay dos posibilidades, socia...
−Hay muchas más −dijo la eficiente secretaria impidiendo que el jitomate de la torta se le cayera mientras hablaba.
−Dos básicas...
−Mentalidad cartesiana.
−¿Se te ocurren más?
−Eso no quiere decir que no existan.
−Chingada madre... No se puede trabajar con una estudiante de filosofía.

3.23.2007

Broadway

(RENT!)
la Vie Boheme
ALL: Actual reality - Act Up - Fight AIDS

la Vie Boheme b
JOANNE: They're just sitting there mooing

ALL: To People living With, Living With, Living With Not Dying From Disease

MARK: The Opposite Of War Isn't Peace... It's Creation

MARK: Viva La Vie Boheme

Halloween
MARK: Why are entire years strewn on the cutting-room floor of memory when single frames from one magic night forever flicker in close-up on the 3-D Imax of my mind. That's poetic, that's pathetic


(the Producers)
the King of Broadway
MAX: there was a time, when i was young and gay, but straight!


(Wicked)
What is This Feeling?
BOTH: There's been some confusion for you see my roomate is...
GALINDA: Unusually, and exceedlingly peculiar and altogether quite impossible to describe...
ELPHABA: Blonde.

The Lion Cub
ELPHABA: So, no matter how shallow and self-absorbed you tend to be...
FIYERO: Excuse me, there's no pretense here. I happen to be genuinely self-absorbed and deeply shallow.

To The Wizard
GALINDA: (...) And be yourself... well... within reason.

FIYERO: Uh, listen, I've been thinking...
ELPHABA: Yes, I've heard.

As Long As You're Mine
ELPHABA: It's just... for the first time... I feel... wicked.

1.22.2007

La Sombra del Viento

[El Cementerio de los Libros Olvidados] p.15
Insinuó mi padre blandiendo una sonrisa enigmática que probablemente había tomado prestada de algún tomo de Alejandro Dumas.

[Miseria y Compañía, 1950-1952] c.10 p.89&96
Si algún día tiene usted una hija, bendición que no se la deseo yo a nadie,

−¿Qué te has hecho en la cara?
−Resbalé en la lluvia y me caí.
−Esa lluvia debía tener un buen derechazo.

−Los regalos se hacen por gusto del que regala, no por mérito del que recibe.

[Genio y Figura, 1953] c.11 p.107
Yo le había escuchado decir más de una vez que el mundo era un orinal y que estaba esperando a que el Barcelona ganase la liga de una puñetera vez para morirse en paz.

[Ciudad de Sombras, 1954] c.14, 16, 26, 30&31 p.129, 159, 267, 268, 301, 302&315
Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo.

Como nos enseña Freud, la mujer desea lo contrario de lo que piensa o declara, lo cual, bien mirado, no es tan terrible porque el hombre, como nos enseña Perogrullo, obedece por el contrario al dictado de su aparato genial o digestivo.

−He estado soñando con el padre Fernando −me dijo−. Sólo que en mi sueño iba vestido de delantero centro del Real Madrid y tenía la copa de la liga a su vera, reluciente como los chorros del oro.

Si supiera mentir mejor, no estaría dando clases de álgebra y latín; andaría ya en el obispado, con un despacho de cardenal y melindros tiernos para el café.

−La madre naturaleza en una grandísima furcia, ésa es la triste realidad.

−La verdad sólo se dice como último recurso, Daniel, y más a una monja.

Quien quiere de verdad, quiere en silencio, con hechos y nunca con palabras.

[Nuria Monfort: Memoria de Aparecidos, 1933-1955] c.12 p.515&518
Los americanos están inventando una cosa que se llama televisión y que será como el cine, pero en casa. Ya no harán falta ni libros, ni misa, ni nada de nada.

Corrió el rumor en la oficina de que Nuria Monfort era una «tortillera», puesto que se mantenía inmune a los encantos y al aliento de ajos de don Pedro Sanmartí, y que se entendía con Mercedes Pietro. Más de un joven de provenir en la empresa aseguraba haber visto a ese «par de guarras» besuqueándose en el archivo en contadas ocasiones.

[27 de Noviembre de 1955, Post Mortem] p.552
Me contaron que la sangre que corría por mis venas era suya, que yo había perdido toda la mía, y que mi amigo llevaba días atiborrándose de pepitos de lomo en la cafetería de la clínica para criar glóbulos rojos en caso de que yo necesitase más. Quizá eso explicase por qué me sentía más sabio y menos Daniel.

[1956, Las Aguas de Marzo] p.555&556
Resignado a que pronto su nieto me llamase papá.

Ramos, que no había celebrado una boda en la vida y cuya especialidad era el latín, la trigonometría y la gimnasia sueca, por ese orden.